domingo, 18 de diciembre de 2011

DIARIO DEL FIN DEL MUNDO


13 Dec 2011

ATLAS and CMS experiments present Higgs search status


An event showing four muons (red tracks) from a proton-proton collision in ATLAS. This event is consistent with two Z particles decaying into two muons each. Such events are produced by Standard Model processes without Higgs particles. They are also a possible signature for Higgs particle production, but many events must be analysed together in order to tell if there is a Higgs signal.
In a seminar held at CERN this week, the ATLAS and CMS experiments presented the status of their searches for the Standard Model Higgs boson. Their results are based on the analysis of considerably more data than those presented at the summer conferences, sufficient to make significant progress in the search for the Higgs boson, but not enough to make any conclusive statement on the existence or non-existence of the elusive Higgs. The main conclusion is that the Standard Model Higgs boson, if it exists, is most likely to have a mass constrained to the range 116-130 GeV by the ATLAS experiment, and 115-127 GeV by CMS. Tantalising hints have been seen by both experiments in this mass region, but these are not yet strong enough to claim a discovery.


domingo, 4 de diciembre de 2011

DIARIO DEL FIN DEL MUNDO. DICIEMBRE 2011

Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una

Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos.
Señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

Así que presten atención.
He tenido una visión. En las visiones no se ve nada, se siente. He sentido una visión abrumadora. Una sensación total. Somos una especie despreciable, merecemos algo como un diluvio, díganme que no si se atreven. Siete mil millones de imbéciles, avaros, depravados, homosexuales, envidiosos, criminales, deseosos de sexo con niños, resentidos, malagradecidos, olvidados del dios que no existe y más, mucho más. Dígame si no es así.
Me siento bien, lo he dicho y, falta por decir.
Durante la visión pensé que moría, infortunadamente no fue así, solo sentí todo muy claro. Demasiado claro. No se arrepientan, no vale la pena.

Sin más a que hacer referencia,

Su Profeta de siempre.
Yo

domingo, 20 de noviembre de 2011

Kyrie Eleison

Se acerca vertiginosamente el supuesto último año de la "civilización como la conocemos". Un acontecimiento conocido en lenguaje coloquial como "el fin del mundo". Las condiciones parecen dadas y los acontecimientos se suceden, como ya hemos dicho, vertiginosamente.
Como la situación es preocupante, he decidido dejar de escribir la ficción los cuentos del Profeta y sus amigos. He decidido escribir  regularmente lo que podríamos llamar "el diario del fin del mundo: 2012, año de la era común".

Hemos llegado a 7.000.000.000 de población, peor que conejos. Ruego a la divinidad, al dios que no existe, su clemencia, Kyrie Eleison

Como este blog comenzó como un instrumento para contar mi historia, continuemos:
Se acercan para mi grandes cambios. Si han leído bien entradas anteriores sabrán que creo en una Voluntad total he impersonal que rige hasta los más pequeños aspectos de la vida y, de la muerte. No, no creo que voy a morir todavía. Pero veo las señales de un gran cambio. Parece que le voy a decir adiós al mar. Él ha sido un gran amigo todo este tiempo, pero si es Voluntad, fluiremos con ella en la dirección que indique. Es muy fácil ver las señales, no hay que oponerse, será siempre para mejor. Creo en esto firmemente, es la única fe que tengo.
De todas maneras los delfines no han regresado en años ya, esta es solo una pequeña señal, no es la determinante. No hay una sola señal, son muchas, pero el mensaje está claro: se avecinan cambios para nosotros y fluiremos con ellos. Nada es para siempre
Pronto viajaremos a Madrid a recibir el 2012. ¿El último año? No creo. Esto podría ser una señal más, veremos.
A, se me olvida, voy a tener un perro de compañía. Todavía no ha nacido, será un (una) labrador. La espero con ansia, ella también será una señal.
Amanecerá y veremos, quizás en realidad seré Profeta. manténganse en sintonia.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Buenandro

Otro día, en privado, Hugo el Anticristo, le manifestó al Profeta: -Verás, señor, debemos regresar al primer instante de la creación, cuando el espíritu eterno, desde y en eternidad, se constituye. Se constituye en tiempo y, con tiempo, en todo lo demás. Pero, se nos escapa un detalle: Esta mecánica “espíritu-cuántica” ha servido para traer desde la eternidad el concepto abstracto de tiempo y hacerlo real y concreto. ¿No servirá también en reversa? Es decir, como vía desde la temporalidad a la eternidad y, de regreso-. -¿Pero que dices?¡Galimatías!-. -Guerras, pandemia, cataclismos y todo eso son juegos de niños, tonterías; Apocalipsis es este, una aniquilación divina total y metafísica-. -No quiero y no seré parte de esto que dices. Si fuera verdad, que si puede ser, es cosa tuya Anticristo, no cuentes conmigo-. Otro día, en una rara salida, su esposa lo depositó en una mesa de un café en el centro comercial. El estaba contento de haber salido, allí todos los conocían, se sentía seguro. Pidió un café y una cerveza, se relajó. De repente el Anticristo confeso estaba sentado frente a él en la mesa. -¡Va de retro!-. El viejo temblaba de rabia. -¡Vete ya!¡No tengo nada contigo!¡Fuera!-. La Bestia permaneció inmutable, solo dijo en voz baja: -El universo es finito, existe una frontera física que separa al universo temporal de la eternidad. El tiempo adentro y el no-tiempo afuera. ¿Capito? Si llegas a la frontera y la cruzas estarás allá, si te devuelves estarás aquí-. -Estabas gritando y hablando solo como un loco, dijiste que veías al diablo. ¡Ahora si es verdad que se llenó esta isla de locos! ¡Tenías la mirada birola!- -Déjame en la iglesia, no la conozco, en todos estos años no he entrado nunca, por favor-. -Te dejo ahí en la silla de ruedas, no inventes. Voy a comprar cigarros y te vengo a buscar. A ver si te saca al diablo-. Las iglesias y todo tipo de templo son como pilas, como baterías que acumulan energía espiritual que ha sido generada por la actividad consciente de las personas. Las personas van a los templos precisamente a eso. Esa energía puede ser utilizada, como cualquier otra forma de energía. La tarde estaba fresca y afuera se estaba organizando un crepúsculo espectacular. De pronto apareció el cura párroco. -¿Está bien señor?¿Puedo ayudarle en algo?-. -Por favor. ¿Puede empujarme hasta el banco afuera para ver el atardecer hasta que vengan a buscarme?-. Y el cura lo llevó. -¿Padre, puedo hacerle una pregunta?¿Usted tiene fe?-. -Hijo, no se puede vivir sin fe. La fe es un sitio muy cómodo donde refugiarse cuando se cierran todos los caminos-. Lo dejó en el banco de la plaza bajo un árbol. Soplaba una brisa fresca que olía a mar y pescado. Algo llamó su atención, cuando volteó a ver, vio una figura humana en la puerta de la iglesia llevando una túnica de lana imposible en el clima de Margarita. Era El Hombre, no lo veía desde la otra flecha de tiempo. Miraba con mirada perdida fijo al mar. La brisa parecía no tocar su cabello negro. En un instante la figura humana se convirtió en una bola que flotaba en el aire, llena de luces, relámpagos y destellos de todos los colores posibles. La bola comenzó a reducirse vertiginosamente y los destellos se hicieron más intensos. Los colores fueron variando de muchísimos a blanco. Se hizo del tamaño de una pelota de ping-pong, luego como una monedita. La última milésima de nano-segundo fue un destello blanco deslumbrante, tan blanco y tan fuerte que opacó la realidad. Solo un instante hubo luz blanca, luego la realidad. -¿Viste?- dijo el Anticristo desde el asiento trasero. -¡Hugo!¿Que haces tu aquí?-. -Que si viste-. -¿Que?-. -La luz, bobo-. -¿Con quien hablas?- dijo ella desde el asiento del conductor. -Con Hugo el Anticristo-. -No veo a nadie-. -Es que Hugo es un Anticristo virtual, ahora lo ves, ahora no-. -Esta isla está llena de locos-. dijo ella. -Y yo el primero- dijo el Anticristo moviendo la cabeza en negación. -¿Dices que Hugo vio la luz?-. -Calla mujer-. Ya estaban llegando al edificio cuando una moto con dos malandros se les puso al lado. El parrillero, armado con una pistola gigantesca, golpeó con la cacha la ventana del conductor, que era su Excelencia Serenísima, ordenando que se bajara el cristal. - Esto es un atraco, las carteras, los relojes, los blackberry, y el de atrás los botones, la cadena, las yuntas, dale, dale rápido, muevan el culo-. -¡Mátalo, mátalo!- dijo el de adelante. -Mijo yo puedo ser tu madre. ¿Tu no tienes madre?- dijo su Excelencia. -Dame pa matala- dijo el que manejaba la motocicleta. En eso vieron el bastón con el caballito de oro. -Dame el caballo- dijo el malandro, poniendo la pistola en la cara del Anticristo. -¡El bastón no!- se negó Hugo. -Coño quemalo guevón!-. El malandro arrancó el bastón agarrándolo por el caballo y de inmediato se convirtió en una estatua de mierda. -¡Coño mierda! ¡Quítenmelo, fo, asco, mierda!-. El otro malandro cayó aparatosamente al suelo con moto y todo embadurnado de excremento. -Entra ya-. Dijo el profeta con gran serenidad.-Olvídate de esos-. -¡Espera!- El Anticristo recuperó su bastón, tomándolo con asco con un pañuelo perfumado. -¿Que fue eso Hugo?- preguntó el viejo. - El caballo es una de las cuatro monturas de los cuatro jinetes, solo puede tratar con la maldad. El pobre muchacho se convirtió en mierda al tocarlo porque no había maldad en su corazón, atracaba por necesidad, era un buenandro-. El viejo ya harto del cuento del Apocalipsis y de ser Profeta de lo que no entendía, cerró con fuerza la puerta de su habitación, pero dejó la luz prendida, contrario a lo acostumbrado. Tantos acontecimientos el mismo día y tan bizarros habían derramado el vaso de paciencia. Las señales estaban por todas partes. Para escapar a la confusión se dejó llevar por un pequeño golpe de luz, una pequeña epifanía. Una pequeña alegría en un concierto patético. No es necesario batirse en angustias y dudas sobre si la consciencia individual, que reside en el cerebro vivo, sobrevive a la muerte. No, la luz blanca era el omega del proceso. La consciencia se genera y reside en el cerebro vivo, en la interacción de sus neuronas, grupos de neuronas; ellas están formadas fundamentalmente por átomos y los átomos por sus partículas de materia-energía En esas partículas está la información que constituye la consciencia. Esas partículas se pueden replicar en otras partículas, sin importar distancias, ni espaciales ni temporales. Enlazadas por siempre, “entangled”, a través del universo y puede que más allá. Esto es un hecho científico. Nuestra consciencia puede estar ya difuminada por el universo, quizás más allá, antes de nuestra muerte. Es un enfoque cuántico, físico, fundamental. Igual puede suceder en sentido contrario. La Voluntad impersonal que lleva el propósito de la creación se difunde de esta forma por el universo y rige intrínsecamente su devenir y la emergencia de la consciencia, que es precisamente el propósito de la creación. El viejo Profeta se sentía muy cansado pero feliz. Después de tantos años de vida y tanto julepe recibido, quizá se le presentaba la oportunidad de realizarse de forma total. Si voy a ser Profeta lo seré según yo creo, esa es obviamente la Voluntad y, al que no le guste, que lo tome con filosofía.

viernes, 14 de octubre de 2011

LA NUEVA FLECHA DEL TIEMPO, segundo comienzo

El caballero era alto y flaco, tenía la tez aceituna, el rostro largo y la nariz aguileña. Alrededor de él flotaba un vago aroma a colonia. Iba impecable en un liquiliqui blanco, cerrado al cuello por botones de oro. El cabello y manos cuidados al máximo. Reloj y cadena de oro sólido. Un diamante como zarcillo en el lóbulo izquierdo y, como colmo de los colmos, un delgado bastón negro que tenía un caballito de oro como empuñadura. El viejo jamás atendía el timbre de la puerta. En las muy raras ocasiones que llamaba el corazón le daba un brinco en el pecho; entonces callaba, silenciaba el volumen de la televisión y, escuchaba algún sonido delator. -Señor Alberto, perdone que lo moleste, sé lo que le cuesta abrir, pero es importante, mucho, muy importante-. La voz masculina tras la puerta sonaba serena y transmitía autoridad. La puerta es doble, una interior de madera y una reja exterior para proteger de los atracos que abundan, pero al viejo ya no le importaban los atracadores. La curiosidad mata, pero no esta vez, ¿o si? El viejo terminó de abrir. Cuando el caballero estuvo en su presencia se tomó unos segundos largos, en completo silencio, para interiorizar la aparición. Retrocedió unos pasos para dejarlo entrar. -Pase por favor, cierre usted mismo las dos puertas. Pase, debe hacer mucho calor afuera-.El viejo se dio vuelta moviéndose hacia adentro.-Pase, yo me sentaré en la butaca, usted siéntese en el sofá por favor y perdone-. -Soy yo el que debe ser perdonado por molestar, mi Profeta-. -¿Como me ha llamado?-. -Profeta-. -¿Y usted quien es?-. -Soy el Anticristo-. -¡Ah! Claro, que tonto soy-. El viejo se inclinó hacia delante, desplegando un lenguaje corporal definitivo. -Eso fue un sueño, entiende, un sueño, un sueño que tuve durmiendo en mi hamaca. ¿Como ha entrado usted en mis sueños?-. -No, no era sueño. ¿O es que usted, Profeta, no recuerda con nitidez y detalle cada uno de los setecientos y tantos años que gobernó a la humanidad? Es solo cuestión de física, física cuántica, la misma que usted mandó investigar y profundizar-. En eso se escuchó el sonido de una llave abriendo la primera reja. El condominio provee dos carritos de mercado para que los vecinos suban a sus apartamentos con las compras. Su Excelencia Serenísima traía ambos desbordantes de provisiones. Luego se oyó una llave que abría la puerta de madera. Con grandes trabajos, ella entró de espaldas, empujando un carrito y halando el otro. El Anticristo se puso de pie de inmediato ante la presencia femenina y regia. -Es un desastre, no hay de nada, hay que comprar lo que encuentres cuando lo encuentres. El super estaba full de gente, la gente está como loca, todo el mundo estresado, el calor es espantoso, no se que esta pasando. Una vieja negra horrible, pero asquerosa horrible, me insultó por que yo estaba comprando cuatro latas de aceite, me dijo “el coñísimo de tu madrísima”. ¿Puedes creer? Hay dios mío perdón creía que estabas solo-. El Anticristo dijo: -Excelencia, déjeme ayudarla por favor-. -¿Como me llamó?¿Como se llama usted?-. -Mi nombre no es importante... mi nombre es Hugo-. -¿Hugo?¡Ay no mijo cámbiese ese nombre! ¡Zape bien lejos!-. Más luego: -Profeta, no, no fue un sueño y lo sabes bien. Al final de tu patriarcado de siete siglos y medio te dejaste llevar por la decepción, por la desesperación. Tu espíritu se rebeló-. El Anticristo miraba a los ojos del Profeta intensamente, como queriendo penetrar su alma.-¿No fuiste tu el que proclamó que la creación del universo se produjo cuando el espíritu único y eterno se constituyó en tiempo? ¿No fueron tus investigaciones las que confirmaron que la materia-energía se transformaba en tiempo a nivel cuántico? Tu espíritu, tu “pequeña” porción de espíritu único y eterno, perturbó de alguna forma el interior íntimo de los átomos de tu cuerpo, la misma mecánica de la relación materia-tiempo. Por eso abandonaste aquel futuro posible y regresaste a este otro presente posible. Sé que lo entiendes Profeta-. -¿Es este acaso otro universo, uno paralelo?-. -Solo hay un universo. Es el mismo universo, solo otro tiempo con otra flecha. Otra flecha del tiempo. Un presente posible en el cual estoy yo-. -¿Tengo yo esta habilidad?¿Como es esto posible?-. -¿Conoces los evangelios bíblicos?-. -Si, los conozco bien-. -Entonces recordarás Marcos 9, 2-10-. -Lo conozco bien. Es el que relata como Jesús, tomando como testigos a Pedro, Santiago y Juan subió a un monte y se transfiguró y se hizo acompañar en ello por Elías y Moisés-. -¿No fue eso una re-ingeniería de la creación? Así es esto posible-. -En verdad eres el Anticristo-. -Necesitaremos ángeles-. Dijo el Profeta. -Tengo-. Respondió el Anticristo. -Ángeles humanos-. -Los únicos que existen-. -¿Eres tu la bestia?-. -No, no creo, eso es una tradición que se ha malinterpretado, pero todo es confuso, habrá que esperar y ver. Confieso que eso me causa ansiedad-. -Vete ya y haz lo que debas hacer. No quiero saber detalles, ven a mi solo con soluciones, nunca con problemas-. Dijo el Profeta que empezaba a entrar en calor. Al levantarse el vernáculo caballero para partir, el Profeta notó por primera vez que su cuidada vestimenta terminaba en un par de perfectas alpargatas de tela gruesa color azul oscuro y suela de legítimo cuero de res. -Oye Hugo, Anticristo. ¿Donde conseguiste esas alpargatas? No se consiguen así en ninguna parte, llevo años buscándolas. ¿Donde las compraste?-. Hugo, sorprendido, balbuceó. -Mi señor, no recuerdo, no tiene importancia-. -Dime- ordenó. -Un Ángel artesano las hará para ti-. “No merece confianza este Anticristo”. Pensó el viejo. El Anticristo salió, cerrando con cuidado las dos puertas. “Estoy loco. He perdido la razón. Creo que terceros ven y oyen las mismas cosas que me atormentan y hasta hablan con ellas. Es una locura rara, con visos de cordura, pero así son todas las locuras”. El viejo, ex-profeta, se arrastró hasta su habitación, cerró la puerta, apagó la luz y se acostó. Se cubrió con la sábana como se hace con los muertos.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La Flecha del Tiempo, Primer Final.

El Profeta se detuvo al entrar en el gigantesco espacio de paredes virtuales y transparentes; se detuvo a observar, como siempre hacía, el espectáculo de la Antártida rodeándolo 360 grados.
Las planicies de hielo y las imponentes cordilleras heladas. El planeta era magnífico.
Aquí la soledad era lo mejor.

Se cumplían 750 años del Apocalipsis, 750 años desde la antigüedad. Sin embargo la apariencia del Profeta era la de un hombre de veinte y tantos, muy alto y fornido; como nunca había sido en la antigüedad, hace 750 años.

Dos Ángeles Pretorianos se mantenían siempre a tres pasos de distancia del Profeta. Solo ellos tres en el descomunal espacio que una vez albergó más de veinte millones de sobrevivientes, escogidos y traídos aquí, a veces a la fuerza.

Este espacio monumental era solo un poderoso campo magnético.
Un albergue invisible e indestructible mientras el campo estuviera activado. La ciencia de abismo con sus superconductores.

Se sentó en la silla virtual, también hecha de campo magnético, que le servía de trono.

Le gustaba este sitio: la belleza y la blancura, la soledad y el silencio, que permiten pensar. Sitios como este aumentan la capacidad del cerebro y la amplitud espiritual.

Uno de los pretorianos le interrumpió sus pensamientos.
-Mi Señor, Su Serenísima Excelencia se comunica-.
Una imagen de su esposa de 770 años apareció. Joven, cutis terso, figura estilizada, alta, sobre dos larguísimas piernas, espalda recta y altiva.
-¡Hermana, estás bella, ¿cuanto tiempo sin vernos?-.
-Mucho, ¿cincuenta?-.
-Demasiado tiempo para dos consortes-.
-Demasiado-.
El Profeta había adoptado la antigua costumbre de los reyes de llamar a sus esposas hermanas, subrayando la paridad de ambos.

-Sigues en tu galpón de cristal rodeado de hielo, con la mente absorta en abstractos-.
-Lo abstracto es lo único santo, lo único puro-.
-¿El dios que no existe?-.
-Si-.
-Como sea, ¿vendrás a verme?-.
-Muy pronto, si-.


Un tiempo después, en el mismo escenario, el pretoriano:
-Mi Profeta, el Señor Apolo solicita ser recibido-.
Recordemos que a Apolo se le había concedido, en su tiempo, conservar su nombre de dios pagano-.
El Profeta estaba muy concentrado, a punto de tomar una decisión crucial, pero regresó a la realidad y pospuso la decisión.
-Si, que pase-.

Al lado izquierdo del Profeta apareció una silla hecha de magnetismo, con Apolo sentado en ella.
-Saludos Profeta, sé que interrumpo algo, pero consideré necesario venir a hablarte, hay cosas que debes conocer-.
-¿Que cosas?-.
-Una buena y otra mala-.
-No es tan fácil saber que es bueno y que es malo. Dime primero la supuesta buena-.
-Verás señor, en el acelerador de partículas planetario han descubierto la traza de una partícula nueva. En condiciones semejantes a las del momento de la Singularidad, con la colisión de sub partículas, sub sub sub partículas, tres veces sub, se produce la traza, por un tiempo muy corto, mil millonésimas de nanosegundo, y desaparece absolutamente, aniquilada. La energía producida allí es tiempo, tiempo concreto. Energía en forma de tiempo. Cada vez que se produce una de estas, se crea un tiempo nuevo, un tiempo distinto, otro tiempo, un tiempo que sigue otra flecha; por consiguiente nace un universo temporal nuevo con otra flecha en su tiempo-.
-Ya veo.- Dijo el Profeta. -¿Y la mala?-
-La mala- dijo Apolo – Es mucho más pedestre-.
Se levantó del asiento y dio unos pasos hasta quedar de frente al Profeta, con expresión triste dijo:
-Hemos detectado brotes monoteístas en la población común, por lo menos un caso en un Ángel ordenado. Es un florecimiento de fanatismo anacrónico e irracional, pero es real y muy peligroso-.
-Ya veo-. El Profeta guardó silencio considerando la información.

-¡Que contradictorio! Por un lado llegamos a la relación física entre la eternidad-espíritu y el universo temporal, por el otro caemos en añoranzas supersticiosas. Increíble. Esto no tiene sentido-.

-Si me lo ordenas arrancaré de cuajo a estos sacrílegos-.
-Primero tendrás que decirme toda la verdad, te conozco desde hace más de setecientos años, suelta todo: ¿Quien es el Ángel hereje?¿Quienes son los de la “población común”?-.
Apolo se detuvo con cara de preocupación. Entonces la voz de Anubis, en off, se oyó decir: -El Angel Sariel, director general del proyecto del acelerador planetario, los demás son un grupo grande de sus colaboradores científicos-.
-A carajo.-.dijo el Profeta. -Absolutamente increíble, incomprensible, después de estos nuevos descubrimientos, imperdonable-.

-A causa de los descubrimientos, que parecen matar cualquier pretensión de instaurar una religión-.Añadió Apolo.
-¿Religión? ¡Blasfemos!- dijo la voz de Anubis.
-Traidores, herejes, fanáticos, alucinados- intervino el Profeta. - muy peligrosos-.
-¿Los aplasto?- pregunto Apolo.

-No creo que valga la pena, son los genes, es la naturaleza humana- dijo el Profeta, luego añadió casualmente -he pensado en desmantelar la especie humana, cancelar el planeta. No tiene caso.-



Su esposa abrió la puerta corrediza que daba a la terraza y salió presurosa acusando una pronunciada cojera. Trató de correr hasta la hamaca donde dormía el viejo.
-¿Que te pasa? Deja el escándalo mijito.-

El viejo, dormido, bufaba como podría haber hecho un dinosaurio herido.

Ella lo sacudió, el despertó lleno de rabia y frustración. Trató de levantarse de un salto, propio de un joven sano y fuerte y no de un viejo enfermo y discapacitado, por supuesto las piernas le fallaron, solo evitó una caída aparatosa, que a podido ser muy fea, porque se agarró de la hamaca y suavizó la caída. De todas formas quedó tendido en el suelo boca arriba.

-Ahí, donde estás tu, estaba el Arcángel-.
-¿A ese era el que llamabas a gritos?-
El viejo tenía el rostro congestionado, temblaba, estaba peligrosamente alterado.
-Mi amor cálmate, que te va a dar una vaina. Tranquilizate.-dijo ella. -¿Quien era esa señora? Llorabas dormido, no me atreví a despertarte. Ya está, ya pasó, tranquilo.-
-Acercame una silla para apoyarme, ya sabes.-
-Ella fue hasta la mesa y cogió una de las sillas. Con evidente dolor en una pierna, la trajo hasta él-.
El viejo se apoyó en la silla y logró ponerse de pie; quedando de frente al mar. Algo recompuesto dijo: -Lo único importante es que permanezcamos juntos hasta el final-.
-Yo no soy nada sin ti y tu no se que harías sin mi-.
-Esto puede ponerse muy feo, muy malo-. Dijo el viejo.
Ella lo tomó por el brazo y lo empujo suavemente. -Vamos adentro. Necesitas el aire acondicionado y descansar un poco en la cama oscuro-.
El obedeció sumiso.

sábado, 16 de julio de 2011

INTERMEDIO

INTERMEDIO

Voy a tomar un descanso de la redacción de la saga del Profeta y La Serenísima. Como habrán podido ver, es una narración escrita de atrás hacia delante por virtud del formato de blog.
Pero la razón para el intermedio, es el esfuerzo emocional que requiere. Un lector ocasional no lo notará, pero la cercanía con la trama, requiere mucha cavilación, no por la trama en si, ni por los personajes, pero por esos pequeños detalles secretos que se encuentran codificados.
Una sesión de redacción es una sesión de sorpresas y una sesión de corrección es un viaje emocional extremo. El llanto y la risa me toman por asalto, en continua sucesión, y eso cansa mucho.
De cualquier forma, les garantizo que el futuro de la humanidad sobreviviente, está en buenas manos en las del Profeta, a quien respaldo plenamente.
Otra razón, no menos importante, es dejar descansar a los incautos lectores. Así, cuando esto se reanude, quizás les parezca encontrarse con viejos amigos, tengan la seguridad de que lo son.
De todas formas hay cierta premura. Esto se escribe en la segunda mitad de Julio de 2011, luego faltan seis meses para fin de año; luego, once meses y 21 días para el evento final, según está programado. Quiero terminar estas seudoprofecías oníricas antes de ese momento. Nunca se sabe.
El Arcámgel les manda saludos y su bendición Úrbi et Orbi, es un buen tipo, creo que es un dañado.

martes, 5 de julio de 2011

LA APOTEOSIS DEL PROFETA (SERIE POR ENTREGAS) No 3

Maat se hizo presente en las habitaciones del Profeta. Pero se hizo presente en apariencia de diosa en ejercicio, llevando en la mano el Anj, cruz de la vida, símbolo de inmortalidad; en la cabeza la pluma de avestruz símbolo de la verdad y un cetro usa (que en realidad nadie sabe para que sirve). De resto iba muy recatada, con un vestido hasta los tobillos de algodón rojo color real. Además lucía el semblante inescrutable e inmutable de los dioses y los reyes-dioses.
Vino acompañada de un chacal negro de mirada de fuego.
Después de una mutua inclinación de cabeza, la diosa se sentó, muy recta, con los símbolos de su jerarquía bien a la vista. El chacal se echó a sus pies y posó su cabeza sobre uno de ellos.
-Maat, has cambiado mucho.-
Silencio, luego.
-Como se encuentra Su Serenísima Excelencia.¿Puedo saludarla?¿Donde está?-
-En la piscina.-
-¿Hay piscina?-
-Aquí hay de todo.-
El chacal gruñó.
Después de este intercambio, Maat tardó unos segundos en recuperar su compostura divina.
-¿Para que me has llamado Profeta?-
“Antes era “Mi Profeta”. Pensó El Profeta.
-Pues mira tu que no lo sé, todo pasa muy rápido por aquí. Apocalipsis, viaje a la Luna, etc. estoy algo confundido. Dame un segundo para relajarme, seguro que terminará siendo para algo muy importante que te he hecho venir.-
El Profeta se sentó en su poltrona preferida con gran satisfacción. “Con razón me eligieron Profeta: no me sorprendo de nada”.
Dando tres palmadas en la rodilla derecha dijo:
-Anubis ven, Anubis ven aquí.-
El chacal levantó la cabeza y la mirada flamígera, confundido y sorprendido, miró a la diosa como buscando explicación.
-Ven, Anubis, ven.- Ahora con voz más fuerte -Ven aquí, señalando el suelo frente a él-
El dios chacal, ¿o era lobo?, tomó su propia decisión: obedeció al Profeta. Esto fue un gran paso en la consolidación de la autoridad suprema del Profeta. El chacal se levantó y vino con paso lento y digno y se sentó donde le señalaban.
-Buen chico, muy bien,- dijo El Profeta, mientras le acariciaba bajo la mandíbula, haciendo que levantara la cabeza y se sintiera orgulloso. El chacal entendió bien, se creó un lazo entre ambos. Maat observaba embelesada.
-Tengo una misión para ti, Anubis.- El chacal lo miró a los ojos y paró las orejas con interés.
-Tu Maat, pon atención.-
En ese preciso momento entró Su Serenísima Excelencia envuelta en una toalla.
-¿Interrumpo algo?-
-No, quédate para que seas testigo, solo escucha y calla, sé que es difícil pero trata.-
-¿Y ese perro?-
-No es un perro, ¡calla!-
Anubis no se dio por aludido, Maat sudaba frío.
-Saludos, Su Serenísima.- Dijo Maat.
Su Serenísima no se dio por aludida.
-Señor Anubis, el Señor Apolo espera afuera, por favor búsquelo y hágalo entrar.-
El chacal, que ya se salivaba, fue con un rápido trote y salió, abriendo la puerta con una orden mental.
Apolo entró, saludando a los presentes con el debido protocolo, un poco nervioso por quien lo había ido a buscar. El Profeta no perdió tiempo:

-El coro superior de mis Ángeles Humanos ha saltado por sobre mi cabeza. Se han apropiado facultades que no tienen, decidieron sin consulta enviarme a la Luna en pleno Apocalipsis. Yo considero que su objetivo era disminuir mi autoridad y entorpecer la ejecución de mis obligaciones.
Es una falta imperdonable, equivale a traición, abusando de mi confianza Es un golpe de estado.-
El chacal emitió un gruñido sordo que helaba la sangre.
-Apolo, reúne a quinientos de tus mejores Ángeles y atrapa a esta banda de tres, los ahora llamados Tertuliano, Mitzrael y Hades, enciérralos en una cárcel oscura e incomunicada por los siglos de los siglos, hasta mi plena satisfacción.- Apolo palideció. -Llevarás contigo al Señor Anubis en calidad de testigo y válido mío.-
Maat intentó protestar, pero las palabras se negaron a salir de sus labios, permaneció, sin querer, con la boca abierta.
-Señores por favor, voy a ducharme y cambiarme de esta toalla mojada.- Dijo Su Serenísima Excelencia.
Maat y El Profeta quedaron solos por un momento. -Diosa, tengo al Arcángel adentro, pero no te tengo a ti adentro.-
-Ya lo creo que no.-
-Me refiero a que los recuerdos y las vivencias de ustedes dos pueden no ser iguales.-
-Ya lo creo que no.-
-Quiero dejar bien claro, que a pesar del avasallador rejuvenecimiento que me ha infligido Artemisa y sus leches, con la consiguiente secreción, ya olvidada, de toda clase de hormonas, no soy un enfermo sexual ni violador de diosas, por más buenas que estén.-
-Tomaré eso como un cumplido.-
-Además, si Su Serenísima sale del baño y no le gusta lo que ve, es capaz de amputarme un órgano muy necesario.-
-Osiris no permitiría cosa tan horrible.- Dijo Maat
-¿Osiris y cuantos más?- Dijo Su Serenísima al salir del baño donde se había cambiado.
-Es como decir que si me cortas algo, Isis me lo volvería a pegar.- Explicó El Profeta.
-¿Quien es Isis?-
-La que se lo va a pegar.- Dijo Maat, ya molesta, sentada muy derecha y con los símbolos de su divinidad prestos para cualquier eventualidad.
-Por favor, tengo más o menos seis mil millones de muertos, la élite de la sabiduría humana en unos refugios en La Antártida que no se de que están hechos, tengo que dictar la nueva moral y cosmogonía, controlar una insubordinación; y ustedes discuten quien me va a pegar otra vez la polla después que me la corten.-
-Nadie.- Dijo Su Serenísima Excelencia.
-¡Basta!-
El silencio que siguió no era a causa de la molestia del Profeta, tanto como de que ambas comprendieron lo ridículo de la situación, lo patético.
-¿Que quieres saber?.- Preguntó Maat.
-Quiero los secretos herméticos.-
-Los Vigilantes y los dioses no son extraterrestres, son humanos más avanzados, somos, con una ciencia orientada de otra forma completamente distinta. Esto data de cientos de miles de años. Civilizaciones han ido y venido en el abismo.-
-Dime una cosa: ¿En el abismo tienen fe?-
-Te habrá dicho El Arcángel que la fe es muy peligrosa.-
-Si, fíjate, teníamos fe en ustedes y mira lo que era todo.-
-Eso es lo que no debe volver a suceder.-

Ese día en el planeta Tierra ocurrió algo extraordinario, aunque hay precedentes documentados de que ha habido sucesos parecidos. Una gran batalla se desató en la órbita terrestre. Enormes bolas y cilindros de luz se lanzaban destellos los unos a los otros.
Luego penetraron a la atmósfera, cuando un grupo de luces, aparentemente derrotado, huyó hacia abajo. Nueva batalla de destellos. Enormes destellos de luz multicolor cuando alguno de los combatientes desaparecía. Todo en el mayor silencio.
Luego el grupo derrotado huyó al océano, penetrando el agua por muchos lugares. Todo sin salpicar una sola gota de agua.
Luego, nada.

Apolo había cumplido su misión y Anubis se la había pasado bomba.

El Profeta habló:
-No he estado del todo ocioso, a pesar de la cantidad de interrupciones e inconvenientes de toda índole. He preparado un borrador, trato de reunir los principios filosóficos fundamentales alrededor de los cuales construiremos la nueva humanidad. La Nueva Jerusalén. Es solo un borrador, pero es lo que hay. Debemos elaborar sobre ello.-

PRINCIPIOS FILOSÓFICOS FUNDAMENTALES DE LA NUEVA JERUSALÉN:

La Justicia no existe.

Lo infinito es igual a lo infinitesimal. Como es abajo es arriba.

La partícula más pequeña es espiritual y viceversa.

No existen espíritus individuales. El Espíritu es uno y único.

Existen solo consciencias individuales. Estas son temporales.

En el Universo Temporal, lo más parecido al espíritu es el tiempo, y lo más cercano.

El Universo tuvo su momento de Creación: la Creación del tiempo en el punto de la singularidad.

El propósito de la Creación del Universo Temporal es dotar al Espíritu de Consciencia a través de los seres vivos. El Universo inevitablemente lleva a la vida. La vida lleva inevitablemente a la consciencia propia de existir, de ser.

Como traspasar esta consciencia, de los seres vivos y temporales, al Espíritu Único y Eterno es todavía un misterio.

Pero, por definición, si el Espíritu es eterno, es porque está en eternidad, sin tiempo; luego, si se efectúa el traspaso, ya se efectuó “antes”, y siempre se efectuará. Quizá esto último sea lo más importante.

El Espíritu Único y Eterno no es un concepto de “Dios”, es impersonal e “inconsciente”.

viernes, 24 de junio de 2011

LA APOTEOSIS DEL PROFETA (SERIE POR ENTREGAS) No 2

El Profeta se despertó a una hora, que en su reloj pulsera, no tenía sentido. Desde que su salud había mejorado por obra de sus nuevos genes básicos y del ejército de nano robots orgánicos que llevaba dentro, además de sentirse francamente más joven y más alto y más musculoso, había cambiado su rutina, se levantaba y directamente se bañaba, rápido y con agua fría, y completaba rápidamente toda la rutina de higiene.
Antes, aquejado de todos los síntomas de EM, repartía estas tareas durante el día. Ahora estaba listo en pocos minutos. Estaba convencido de estar en sus habitaciones de siempre en su apartamento en Margarita, extraño pues ya debería estar muy lejos de allí.
Su Serenísima Excelencia siempre se levantaba mucho antes, así que no le extrañó su ausencia, de todas formas la hora de su reloj no tenía sentido.
Haber recuperado el control de sus facultades motoras, solo se podía apreciar después de saber como era haberlas perdido. Y por supuesto, la sensación de juventud no tiene secretos para nadie.
El Profeta vistió su túnica, y salió con altivez de la habitación. Pero afuera no estaba el resto de su apartamento. Estaba Hades sentado en un banco.
-Hola Hades.-
-Hola, mi Señor Profeta-
-¿Que vaina es esta?-
-El interior de su nave.-
-¿Y la habitación?-
-Virtual.-
-¿Me estabas montando guardia?-
-Si mi Señor. Le dije cuando nos conocimos que tenía el encargo del Arcángel de estar a su disposición para explicar cualquier cosa sobre el abismo.-
-Después Hades, gracias. ¿Sabes donde esta Su Serenísima Excelencia?-
-En el casino.-
-¡Mi nave tiene casino!-afirmó El Profeta.
Hades rió abiertamente. -No pensará El Señor que íbamos a traer a Su Serenísima Excelencia a un sitio donde no pudiera relajarse.-
-Dios libre.-
El Profeta tomó a Hades por el brazo y lo conminó a seguir adelante.
-He decidido que tu nombre seguirá igual, te seguirás llamando Hades.-
-Gracias Señor.-
-¿Si yo tengo la consciencia del Arcángel, que tengo yo que preguntarte a ti sobre el abismo ni nada?-
-A veces tanta sabiduría de pronto, confunde.-
-A veces.-
El Profeta continuó: -A propósito, ¿donde está el Arcángel?-
-Dentro de usted, mi Profeta.-
-¡A no!-
-Una persona está donde está su consciencia.-dijo Hades.
Una nave como esta estaba constituida por dos segmentos iguales en longitud, con forma como tablas, que se unían en cuarenta y cinco grados en una punta.
No tenía motores ni ningún sistema de propulsión aparente, si El Profeta no tuviera al Arcángel adentro, hubiera tenido que preguntar.
Continuaron la caminata, llegaron a la punta, donde se unían las dos tablas en cuarenta y cinco grados. El sitio estaba desierto, ni controles ni nada, ni nadie a cargo. Nuevamente, si El Profeta no tuviera al Arcángel adentro, se hubiera extrañado.
-¿Donde queda el Casino?-
-Del otro lado.-
Efectivamente, a corta distancia se veía una pared con una gran puerta de madera muy fina. Sobre la puerta en grandes letras luminosas, pero con una luminosidad extraña, como la de las criaturas del abismo; se leía: Gran Casino Hades. Que pierda toda esperanza quien entre aquí.
-¿El negocio es tuyo?-
-Soy socio.-
A ambos lados de la puerta estaban dos Ángeles corpulentos, con túnicas negras y sandalias. Cuando éstos los vieron venir y los reconocieron, ambos pusieron rodilla en tierra, inclinándose hasta alcanzar el piso con las manos, luego inclinando la cabeza. Una vez así permanecieron inmóviles y mudos. Parecían dos leones alados de piedra custodiando la entrada a Babilonia.
La puerta se habría. El Profeta y Hades pasaron entre ellos sin inmutarse.
Adentro, la puerta se cerró, y estalló el pandemónium. La cacofonía era inmisericorde, campanas, pitos, cornetas, ladridos, gemidos, acordes enloquecidos, gritos de una gallina virtual cruzando una calle virtual, trompetas que anunciaban la apertura de la pirámide llena de tesoros, lamentos de fantasmas, ruido de monedas, todo, todos provenientes de cientos de maquinas tragamonedas.
Una música infernal, de pocos acordes, provenía de un inmenso artilugio que proporcionaba un juego de bingo. Esa música, si es posible llamarla así, se repetía continuamente hasta el infinito. Cámaras escondidas vigilaban y grababan cada movimiento.
-Este sitio es digno de ti, Hades.-
-Gracias, Señor.-
En realidad era grande. Una fila de máquinas tenía quizás doscientos metros. A un lado estaban las mesas de juego: blackjack, caribbean poker, studpoker, todo; más adelante, cinco ruletas abarrotadas de apostadores. Luces, ruido, gritos, más música enloquecedora proveniente de una maquina de carreras de caballos, en donde los apostadores animaban a gritos a los caballos virtuales.
El Profeta, conocedor de su terreno, fue inmediatamente hacia las mesas de poker. No tuvo que buscar mucho. En la primera mesa, sentada en un puesto en el centro, estaba Su Serenísima Excelencia.
El Profeta, seguido por Hades, se acerco sigilosamente por detrás suficiente para poder ver su juego.
-Guebón no te me pares atrás que me empavas.-
El juego se paró inmediatamente, todos se levantaron y se postraron en reverencia ante las personalidades, todos menos Su Serenísima Excelencia.
-¿Ves? ¡Ya la cagaste!-
-Pueden continuar por favor.- dijo El Profeta.
Al lado de Su Serenísima, se sentaba una señora con la cual aparentaba haber entablado conversación y amistad. Era una vieja muy flaca y huesuda, absolutamente horrible, en la cabeza tenía como alambres enredados en vez de pelo.
-Señora-dijo con autoridad El Profeta-¿Cual es su nombre?-
-¡No te metas con mi amiga!-
-Medusa, a sus pies mi Profeta.-
Hades se adelantó:
-No es nada Señor, son habituales aquí.-
Al lado de Medusa, se sentaba un gordo, tan gordo, que las nalgas le sobraban por los lados del taburete en que se sentaba. Bebía cerveza de un vaso de cartón inmenso.
-Y usted como se llama.-
-¡Gordo, coño, ya!- la Serenísima reclamó.
El gordo de la cerveza se puso de pie y ejecutó una reverencia imposible para alguien de su corpulencia.
-Soy Dionisio.-dijo arrastrando las letras y tambaleándose.
-Ya.-
El Profeta tomó a Hades por el brazo.
-Tengo que desayunar algo, llévame al bar de aquí.-
Comenzaron a desplazarse hacia el “bar & grill”. De pronto El Profeta se detuvo y dirigiéndose hacia la mesa de juego proclamó:
-Tu, Medusa, conservarás ese nombre que te queda bien. Tu Dionisio, de ahora en adelante te llamarás Pomponio.-
Pomponio se deshizo en reverencias y actitudes de sumisión, pero guardó silencio respetuoso.

En el camino al bar pasaron junto a una mujer que jugaba de pie en una máquina. Era alta, delgada de figura exquisita, tenía el cabello negro liso pero al mismo tiempo ligeramente ondulado. Llevaba una mini-túnica que llegaba justo a donde terminaban las nalgas, y por delante también. De ese punto al suelo iban dos kilométricas piernas desde todo punto de vista perfectas. Lo más impactante era el color de la piel. Bronceada pero indefinible. Ella llamó poderosamente la atención del Profeta.
Súbitamente, el Profeta se detuvo, giró sobre sus talones para enfrentar a Hades cara a cara.
-¿Donde estoy?Quiero decir¿Donde está esta nave?-
-En órbita... de la Luna.-
-Esto es idea de ustedes tres.-
-Si, Señor.-
-¿Como se atreven?¿Que se han creído diosesitos de mierda? En La Tierra tenemos un Apocalipsis, ¡tenemos seis mil millones de mis muertos! Ángeles imbéciles. Estoy haciendo un esfuerzo enorme por contener mi indignación, ¡mi furia!¡Vamos a La Tierra ya!¡Mueve el culo!-
La gente alrededor había parado de jugar, y escuchaban este intercambio aterrorizadas. Todos, menos la belleza de la mini-túnica que jugaba inmutable, esto no pasó desapercibido del Profeta.
-Voy a mi habitación y no saldré más, me llevarán la comida allí. Apolo que se presente ante mi a la brevedad posible.-
Hades salía ya presuroso a cumplir las órdenes.
-Espera, ¿quien es ella?-
-La diosa Maat, mi señor.-
-Otra cosa Hades, me cierras este antro inmediatamente, me desalojan todos estos ángeles asquerosos, que vayan a hacer lo que hagan cuando están ociosos. ¡Que es el Apocalipsis coño¡-
Hades partió corriendo.
Su Serenísima Excelencia había dejado de jugar y se había acercado, estaba de pie al lado del Profeta, de manera que oyó perfectamente.
-Diosa Maat.-
La diosa se giró.
-Si mi señor.-
-Tu también te presentarás ante mi... cuando puedas.-
-¿En su habitación Señor?-
-Si.-

No, esto no puede quedarse así.

sábado, 18 de junio de 2011

LA APOTEOSIS DEL PROFETA (SERIE POR ENTREGAS) No. 1

Días después de la telportación de la consciencia vital del Arcángel al Profeta, éste concedió una importante audiencia a Poseidón, que utilizaría entonces por última vez este título divino.
Poseidón era de atísima gerarquía en el abismo.
El Profeta se negó a cambiar de domicilio, y la audiencia se concedió en la terraza. Dos sillas fueron dispuestas en forma paralela, a respetuosa distancia entre ellas, ambas viendo al mar. Poseidón, antes de comenzar la audiencia, juró vasallaje al Profeta.
Luego permanecieron en silencio largo rato.

-De ahora en adelante utilizarás el nombre de Mitzrael en tu nueva calidad de Angel Humano-
-Si mi señor, Mitzrael soy.-dijo Poseidón.
Ambos permanecieron en silencio, tampoco hablando sin mover los labios.
Desde recibir los treinta y tres mil años de consciencia del Arcángel, era evidente la falacia de la historia humana. Era evidente el por qué se llega a esta situación ridícula.
-Que cuento tan largo y que cruel y despiadado. ¡Que mentiras!-
-Si mi señor, es la verdad-
-Lamentable que sea de valor puramente anecdótico, nada nuevo aporta a lo que nos interesa.-

En eso entró a la terraza la señora de la casa y del resto del mundo: la esposa del Profeta. Se veía más alta, más joven, con su belleza natural restituida; Artemisa le proporcionaba sus mejores paquetes de nuevos genes básicos, y nano-robots de última. Su mirada era clara, serena y limpia.

-Su Serenísima Excelencia-la saludó Posesión, ahora Mitzrael, con una profunda reverencia.
-Déjate de ridículeces Mitzrael, ¡Serenísima yo!-
-Ese es tu título y así te deberán tratar.-sentenció el Profeta.-y basta, no perder tiempo en tonterías.-

El Profeta se puso de pie, contemplaba el mar iluminado por la luna llena, y la cantidad de pequeñas luces, cada una un peñero pescando ajeno a que el Apocalipsis ya había empezado. Capturó la escena en su mente, “para la historia”, pensó.

Dio la vuelta, y como si le pesara la vida y todo lo que implica, preguntó:
-Mitzrael, ¿cuantos llevamos?-
El antiguo Poseidón no contestó directamente.
-Israel lanzó un masivo ataque nuclear a Irán, USA a Corea del norte, Corea del norte ripostó contra Seul y Tokio, Rusia se puso histérica y atacó a todo el mundo, todo el mundo respondió. Terremotos tremendos en Chile, California, Alaska, Japon, China y sus correspondientes tsunamis, gran terremoto en Canarias y super tsunami, super volcán en Islandia. Roma ya no existe por terremoto. ¿que más te cuento?-
-¿Cuantos?-
-Por lo menos dos mil quinientos millones.-
-Bien.-

Su Serenísima Excelencia exclamó: -Señorías, aquí llegan Zeus y Apolo el resplandeciente.-
Zeus venía afeitado y limpio, vestido con la túnica que El Profeta había aprobado para todos; pero Apolo venía desnudo como un guerrero griego, cubierto totalmente de polvo de oro.
Su Serenísima Excelencia exclamó: -¡Que mangazo!-
-Apolo, ¡te vas a resplandecer a otra parte! Ante mi te presentas limpio, afeitado y vestido, o conocerás la furia que heredé del Arcángel.-
-Perdón mi señor Profeta, mil perdones señora Serenísima.-besando su mano.
-A ver si terminas de irte.-
Apolo desapareció.

Zeus soltó una carcajada. -¡Reunión de familia!-
-A ti, Zeus, te agradezco que hayas venido sin los efectos especiales de truenos y relámpagos que llevabas siempre, y que te hayas quitado los rayos de la cabeza.-
Zeus permaneció inmutable.
-Tu nombre es muy agresivo e intimidante; no lo usarás más. Cambiaremos completamente tu imagen. ¡De ahora en adelante te llamarás Tertuliano! Ángel Humano a mi servicio.-
Mitzrael, ex Poseidón, sonrió abiertamente.
-Te he jurado vasallaje e hice voto de obediencia, mi nombre es Tertuliano. !Pero no aceptaré burlas de mis pares!-
-Aquí no hay pares, solo Ángeles, ¡mis Ángeles! -bramó El Profeta-¡Silencio!-
Su Serenísima Excelencia, entonces, solicitó permiso para retirarse a sus habitaciones privadas, y se retiró.

-¿Por qué todos los del abismo son dioses paganos del Olimpo griego?- preguntó El Profeta.
-No, hay de todo, del Asia, África, América,... todo, todo. Pero nosotros dirigimos y coordinamos.- respondió Tertuliano (Zeus).
-¿Y quien los nombró directores y coordinadores?-
-El dios que no existe y el Hombre.-
-Bien.-
El silencio que siguió en la pequeña asamblea estaba preñado de incógnitas.
-Supongo que los directores, entonces designados , eran Zeus, Poseidón y Hades.-
-Si.- respondió Mitzrael. -Señor, una pregunta, ¿Esto lo dirige el Hombre?-
-No, no,... no, ...absolutamente. No tengo idea de que exista una relación con el Hombre. Yo soy El Profeta de una fe que no existe porque no la hemos encontrado.-

En la privacidad de sus habitaciones, la Esposa del Profeta, le preguntó:
-¿Hoy nos mudan?-
-Si, no nos daremos ni cuenta.-
-¿A donde nos vamos?-
-A la Antártida.-
-¿Donde?-
-La Antártida central.-dijo El Profeta con una sonrisa de satisfacción interna.
-Quiero pedirte perdón por lo de Apolo, se me salió, estaba bello todo doradito, ¡pero yo puedo ser su madre!-
-No te metas con su madre, por favor, Serenísima.-dijo El Profeta.- No hay nada que perdonar. Hablando de otra cosa, creo que deberemos estar llegando a los cuatro mil millones de muertos.-
-¡Que tragedia. Pobrecitos-
-La muerte no es una tragedia, es una necesidad.-

-Una pregunta, ¿el Arcángel se escondía en el baño?-
-Si.-

El Profeta esperó que ella durmiera, y salió a la terraza a supervisar el traslado. En la terraza se encontró con Apolo, perfectamente afeitado, bañado y vestido con la túnica de Ángel.
-Estamos ya en la última fase de su traslado, mi Señor Profeta.-dijo Apolo.
Sobre el edificio flotaba una gran nave de las del abismo.
-Hijo mio.-dijo El Profeta, para limar asperezas.-Tengo una misión muy importante para ti. Vuela a recoger a todos los que trabajen en el sitio de CERN, y en todos los aceleradores de partículas que todavía se puedan salvar, lléva los a refugio seguro así sea a la fuerza.-
-Tus deseos son órdenes.-Apolo inclinó la cabeza y desapareció.

El Profeta miró al mar. “Adiós mar, me dicen que cubrirás esta isla. Nos volveremos a ver algún día cuando sea voluntad que yo vuelva, volveré. No me olvides, hemos sido compañeros, has sido mi amigo indispensable, cuídate”. Una lágrima corrió por la mejilla del Profeta.
Se volvió para regresar a dormir, solo para encontrarse de frente con Su Serenísima Excelencia que también se había despertado. Ella se acercó y lo abrazó. El llanto del Profeta era incontrolable.

Después, acostado y presa del insomnio, pensó:
“Construiré un colicionador de partículas cuya longitud dé la vuelta al planeta, allí nos veremos las caras “dios que no existe”, allí nos veremos.”

miércoles, 8 de junio de 2011

EL VIEJO Y EL MAR IV (FICCIÓN, SERIE POR CAPÍTULOS) FIN

El viejo se despertaba todos los días muy temprano, a las seis o antes, pero luego de ir al baño a orinar, inmediatamente procedía a tomarse dos pastillas que tenía prescritas, una para evitar movimientos involuntarios y otra para seguir durmiendo. Luego dormía hasta mediodía. Antes de volver a dormir, generalmente lo acechaba el recuerdo de su monasterio imaginario individual y procedía a rezar con mucha atención un Padrenuestro y una Avemaría, para dar gracias por el nuevo día. Luego meditaba, hasta volver a dormirse, sobre la estupidez de las palabras que acababa de rezar. Ese sueño matinal siempre era muy interesante, el sueño ligero produce inspiración onírica, además en los instantes en que medio despertaba tenía la sensación de que su espíritu, por decir algo, se elevaba. En el abismo lo observaban entonces.
Pero una vez, aproximadamente cada mes y medio, el viejo acudía al médico para una revisión de rutina. Era siempre un día especial, se rompía la rutina, se levantaban más temprano y se ponían en movimiento. La mañana era real, estaba más en contacto con la realidad y menos en sus abstracciones oníricas, por eso esta vez en particular resultó tan especial.
Como toda salida al mundo exterior, esto incluía vestirse, o sea, no andar en calzoncillos como siempre, sino ponerse un pantalón de piyama, y como calzado, calcetines, que resbalan mejor y permiten desplazarse con la caminadora más fácilmente. Esto lo convertía en la calle en una visión inolvidable.
Luego de esta preparación, el viejo reunía sus cosas indispensables, como blackberry, cartera, llaves, etc., en un bolso estilo koala, que nunca usaba en la cintura, sino que se lo colgaba estilo bandolera. Al estar listo, se aferraba a la caminadora y después de encomendarse, salía por la puerta, arrastrando los calcetines, por supuesto siempre en compañía de su esposa.
El corto trayecto entre la casa y el centro comercial, donde estaba la clínica, era siempre muy interesante, normalmente era la primera vez que salía en algunos días. El exterior nunca cambiaba, pero era muy interesante aún sin cambiar, o por lo menos eso le parecía. Las gentes seguían en sus pequeñas cosas, ajenas al fin que se acercaba.
Al llegar al centro comercial, se bajaba en el carro al estacionamiento, seguían hasta estar frente a los ascensores, paraban, y allí ella descargaba a la caminadora y al viejo. Esto causaba siempre cierto embotellamiento extra en el ya abarrotado estacionamiento. El barullo hizo que el vigilante de turno se acercara a inspeccionar que pasaba.
Una vez aferrado a la caminadora el viejo se dirigió al hombre.
-Bueeeenas.-
-Buenos días señor, ¿como anda?-
-Fino, ¿funciona?-
-Si señor.-apretando el botón de llamada del elevador.
Una vez subido hasta el piso, el viejo comenzó el arrastre hasta la clínica, esta era mixta: oftalmológica, optometría, neurología, medicina interna. Llegó su esposa a la clínica, se anunciaron, y le abrieron a él una puerta trasera que siempre permanecía cerrada, para que el viejo pudiera entrar con la caminadora y evitar así las escaleras.
Luego de los afectuosos y efusivos saludos de rigor, había que sentarse en la sala de espera. Ella normalmente aprovechaba para desaparecer con alguna escusa.
-Voy a comprar pan.-
La sala estaba bastante llena, casi todos de tercera edad, o cuarta, casi todos los asientos ocupados, el viejo disfrutaba de tener al lado una silla vacía. En eso apareció un señor de los de cuarta, o quinta, con una camisa que alguna vez fue blanca y pantalón caqui derruido. Con ojos muy hundidos en grandes ojeras negras, tanto que no se veían los ojos. Se sentó junto al viejo. “Oftalmología” pensó el viejo.
-Profeta.- dijo el nuevo.
“Ay coño”.
El viejo volteó a verlo, pero no pudo distinguir los ojos.
-¿Perdón?-
-Me envía el Arcángel, me envía con la misión de aclarate todo lo relativo al abismo. Son las fosas oceánicas más profundas, los oceanógrafos la llaman zona hadal, en honor a mi.-
El hombre puso cara de orgullo, golpeándose el pecho con el índice, y abrió mucho los ojos en la profundidad de las ojeras negras, trató de abrirlos tanto que el viejo casi los atisbó.
-¡Soy Hades!-
-¿Quien?-
El viejo pensó y pensó, atando cabos, y por fin:
-¡Tu eres el tío de Artemisa, la de la leche!-
-Muy culto, muy culto.-
Los demás pacientes en espera observaban con alarma al viejo que hablaba solo con una silla.
-Todos vivimos allí, todos a quienes nos llaman dioses y diosas, menos aquel que no existe.-
En ese momento una señora muy gorda que llevaba un gran bolso, se sentó en la silla vacía. Las palabras de Hades se ahogaron.
-Señor Alberto pase por favor.-
Olvidándose de Hades, el viejo se aferró a la caminadora y arrancó, arrastrando sus calcetines, por el pasadizo que conducía al consultorio. Pero el camino no era recto, sino que tenía una doble esquina en L, ahí habían puesto un sofá de plástico de tres puestos para aliviar la falta de sillas. Los ocupantes del sofá miraban con horror el viejo loco que hablaba solo y se les venía encima y obviamente era imposible que pasara con esa caminadora. Esto sucedía siempre, era un pequeño caos, en donde intervenían recepcionistas, enfermeras y algunos pacientes. Esta vez uno de los ocupantes del atravesado sofá era una vieja india como de 100 años, que tuvo que levantarse.
Ella le dijo, sin que él le preguntara nada: -Me voy a operar cataratas.-
Él pasó, todo volvió a la normalidad en la zona del sofá, llegó al consultorio, con dificultad abrió la puerta y dijo: -Hola dóctor.- como siempre.
El trámite de la revisión siempre era positivo. Al final, después de haberle exigido al médico récipes para psicotrópicos (quizá lo más importante de la consulta), salió, empujando su caminadora y arrastrando sus calcetines.

Afuera había caos. El sofá ya lo habían quitado, las mujeres lloraban, algunas histéricas. Él avanzó, una doctora vestida de quirófano, también lloraba quedamente, él se abrió paso.
La doctora, sin que él preguntara, susurró.
-La viejita se me murió.-
El Profeta no contestó. Siguió empujando la caminadora, por alguna razón sentía que caminaba con más facilidad, estaba mejor.
Vio a su esposa llegar corriendo, lloraba también, señalaba hacia afuera. -Chicho, se lo llevan en camilla, un infarto.
Ahora si, el viejo apuró el paso, con una facilidad inusitada salvó todos los escalones para salir de la clínica. Efectivamente, Chicho estaba ya en la camilla, unos bomberos lo llevaban. El enfermo miró al viejo con ojos desorbitados.
-Un muerto, un muerto. Me crucé saliendo del ascensor, me tocó, estaba frío, muerto.-
Los bomberos se lo llevaron. El viejo y su esposa continuaron hasta el ascensor, el viejo sorpresivamente con bastante facilidad.
Bajaron al estacionamiento. Allí reinaba el caos.
Los policías en moto corrían por el estacionamiento sonando las sirenas, los carros patrullas trancaban la vía con las luces encendidas, los policías de civil corrían a pie como si persiguieran a alguien. En el suelo, a la salida del ascensor, el vigilante yacía muerto, sin sangre, la pistola desenfundada a su lado en el suelo. Un policía de civil con cara de jefe y una gran placa colgando del cuello se acercó a ellos.
-¿Un atraco?- Preguntó el Profeta.
-No.-
-¿De que murió?-
-Del susto.-
-¿Como?-
El policía se agachó y levantó una sábana que cubría el rostro del muerto.
-Si, miedo.- dijo el Profeta.
Su esposa llegó con el carro, se bajó llorando y muy nerviosa, tomó la caminadora y la guardó apresurada en el carro, él se sentó en el puesto de copiloto. En ese momento el Profeta vio por primera vez la silueta del hombre, a contraluz con la luz del mediodía de Margarita. Nadie parecía verlo excepto él.
Su esposa arrancó el carro, desesperada por salir de allí. Al aproximarse el Profeta vio al hombre de largo y grueso pelo negro, llevaba una túnica de burda lana, a pesar del calor agobiante, al acercarse más vio que era de color lila.
Cuando pasaron a su lado, el Profeta, no pudo evitar una inclinación de cabeza, y pensar, “Señor”. Cuando levantó la mirada pudo ver claramente al hombre sonriendo.
Salieron del estacionamiento como alma que lleva el diablo.
El viejo pensó: “Esto es para ya”. No podía olvidar la sonrisa del hombre de la túnica lila, ni siquiera con la limpieza de Artemisa.
Tomaron la vía por Playa Moreno, siempre bordeando al mar. El viejo no podía apartar la vista del gran azul. Las palabras de la Señora sonaban en su cabeza: “Tendrás que inventar una nueva fe”. La verdad es que el Profeta creía que ya la había inventado. Recordó aquella tarde caminando y rezando en la terraza, el mar le dijo: “Vivimos en un mar de espíritu”. No era una frase particularmente brillante, pero resumía su cosmogonía cuántica, la fe de aquel monasterio virtual y descreído.
La partícula más pequeña es espiritual. Existe una relación física cuantificable y cuántica, con relación de continuidad, entre la materia y lo que la constituye: El espíritu (por llamarlo de alguna manera), no individual, sino único y eterno, impersonal.
Se podía meditar mucho sobre estas cosas. Pero entraron a Pampatar. El tráfico se hizo pesado.
Al ir pasando entre el Castillo de San Carlos de Borromeo y la iglesia del Cristo del Buen Viaje, entre el castillo y la iglesia, se atravesó frente al carro un extraño personaje.
Se distinguía una camisa que alguna vez fue blanca y un pantalón caqui en jirones, la cara pálida, los ojos hundidos en grandes ojeras negras, el cuerpo totalmente descuadrado. Con la cadera destrozada y los miembros fracturados en varias partes, se desplazaba apoyándose en todo, como una araña. Sin embargo intentaba sonreír, aparentaba pedir limosna.
-¡Que horror, cierra la ventana, pasa el seguro!- dijo ella.
Él, al contrario, abrió todo. Hades se acercó a la ventana como pudo, extendió una mano como pidiendo limosna, pero susurró introduciendo la cabeza por la ventana: -Apresúrate, somos todos, tenemos una ciencia que tu no imaginas.- Luego continuó como un verdadero hombre araña.
El Profeta abrió la puerta y salió tras Hades, caminando sin caminadora y sin sentir el calor del mediodía. Lo agarró por la camisa y no se le ocurrió más que preguntar:
-Después del Apocalipsis no podrán seguir como dioses paganos, ¿que harán?-
-Seremos Ángeles Humanos a tu servicio. Apresúrate. Me tengo que ir.-
Hades continuó, agarrándose de todo, como podía, buscando donde esconderse.
Su esposa se bajó del carro y lo llamó alarmada.
-Mi amor, ¡no tienes caminadora! ¡Hace mucho calor, regresa! ¿Quien es ese hombre?-
El Profeta regresó, mientras Hades huía. Los niños lloraban, las mujeres corrían espantadas y los hombres se apartaban, con morbo, de su paso.
-¡Que feo era!-
-Quieren hablar contigo.- dijo el Profeta. -Es preciso. Hoy mismo.-
Durante el resto del trayecto ambos permanecieron callados, hasta que apareció el Arcángel.
Venía caminando por el borde de la calle que da al mar. Iba de zapatos de goma blancos, bermudas blancos y una camisa polo también blanca, llevaba una gorra de béisbol azul de los Yankeees de NY. Llevaba de una correa a un perrito poodle blanco. Era el perfecto temporadista.
El Profeta le hizo una seña, que significaba: hoy, ya, ven. El Arcángel asintió con la cabeza.
Llegaron a la reja que hace de puerta del estacionamiento del edificio donde vivían, ella se detuvo un momento, se volteó y lo miró.
-¿Estás dispuesto?- preguntó ella.
-Absolutamente.-
-Entonces yo también.-
La reja abrió y entraron al futuro.

FIN

lunes, 30 de mayo de 2011

EL VIEJO Y EL MAR III (FICCIÓN, SERIE POR CAPÍTULOS)


La limpieza de Artemisa tuvo un resultado inesperado, el viejo se convirtió de pronto en invencible jugando ajedrez.
Él jugaba en un club de ajedrez por Internet, llevaba varios años jugando allí, todos los jugadores del mismo nivel más o menos se conocían. La mañana siguiente a la limpieza, un viejo, feliz, libre, liviano y despreocupado se sentó en el computador a jugar. Los destrozó a todos, hasta el punto que creyeron que no era el mismo viejo, sino que otro estaba jugando con su clave y seudónimo. Se molestó por eso y dejó de jugar.
¡Que contrariedad! Había planeado jugar toda la tarde, los contrarios en el juego serían su única compañía, a menos que otro loco del abismo se le presentara. Cerró la tapa del lap top y tomó la caminadora.
Muy trabajosamente se incorporó, los remedios de Artemisa llegaban justo a tiempo, pues la enfermedad seguía avanzando y ya le costaba mucho moverse, además todas las articulaciones del cuerpo le dolían, y estaba mucho muy cansado. ¡Profeta yo! Que locura.
Haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, cubrió la distancia hasta la terraza, abrió la puerta corrediza y salió. En un gesto de desplante a la vida, no se sentó, permaneció de pie, apoyando la parte delantera de la caminadora en la baranda del balcón para sostenerse. La tarde estaba fresca y el mar, ya gris a esta hora, encrespado con la brisa. Aún de pie, el viejo se ensimismó en la contemplación del espectáculo.
Entonces:
-Alberto.-
Sonó inocente como una voz de niña.
El viejo, harto ya de tantas diosas y ángeles, dijo con voz cansina, sin mirar, sino que mantuvo la vista sobre el mar. -Quien eres?-
-¿No me reconoces?-
Era una niña como de catorce, o quizás menos, de largo pelo negro tejido en dos grandes trenzas a los lados y que caían al frente sobre el pecho. Iba vestida con una burda tela tejida de lana y teñida de color lila. Las trenzas terminaban en pequeños adornos cilíndricos de colores, un minúsculo bolso tejido y teñido de la misma forma colgaba de su cuello con largas cuerdas. La ropa era muy holgada, con mangas muy anchas y largas. La cabeza la llevaba cogida por un gorro de la misma tela, que ceñía la cabeza hasta las orejas, donde brotaba el cabello abundante, grueso y negro. Tenía dos inmensos ojos negros que presidían una sonrisa total, encantadora.
-No.- Dijo el viejo sorprendido.
-¿Te acuerdas cuando vinieron por primera vez a vivir aquí? Podías caminar mucho mejor. Hacías caminatas cogido de la baranda, ibas de un lado a otro. ¿Recuerdas? Como un monje cuando reza. ¿Recuerdas que tenías una fantasía de ser un monje de tu monasterio privado, del cual eras Abad y único hermano?-
-Si- El viejo palideció.
-Cumplías bien tu propia regla de tu propio monasterio, y además eras de clausura, todavía lo eres. ¡Como rezabas entonces! Fijándote muy bien en el sentido de cada palabra, recuerdo que te esforzabas en desenmarañar el enigma del Padrenuestro. Inventaste toda una cosmogonía donde cupiera rezar sin tener fe. ¡Que divertido! ¡Eras un monje sin religión! Y a mi me rezabas unas Avemarías preciosas, pero nunca te gustó la última parte, la que añadieron los obispos.-
El viejo temblaba como temblaba el mar, las lágrimas brotaron de sus ojos.
-¡Señora!-
-Eres un monje descreído pero muy piadoso, eres único, me complaces.-
-Señora no puedo arrodillarme-Lloró.
-Yo no te quiero de rodillas, ¡faltaba más!-Los grandes ojos negros y redondos se enseriaron de pronto. -Para de temblar, calla y pon atención-
-Es tan abrumador- Murmuró como pudo el viejo.
-¡Calla! No he venido a dictar cátedra, ni siquiera a advertir lo que ya he advertido hasta el agotamiento, no he venido a defender la fe, ninguna fe, no he venido a fijar dogma; como comprenderás esto me pone en una situación muy delicada.-
-¡Señora!- El viejo temblaba y lloraba hipando como un bebe. Pero prestaba completa atención a las palabras de la niña.
-No, mi pobre pequeño Profeta, he venido a decirte que siempre estaré junto a ti. ¡Hombre sin fe! Quizá tengas que decirle a una humanidad abrumada, en lo que deben creer. Inventar otra fe-.
El viejo calló, simplemente calló, le habían ordenado callar. El mar también calló, el viento dejó de soplar, el universo contuvo por un momento la respiración.
-Hijo, no te envidio tu nuevo trabajo-
La visión comenzó a disiparse, la señora se iba.
-¡No! ¡No te vayas! ¡Primero dime! ¡Dime! ¿Que es? ¿Donde está? ¿Como lo encuentro?-
La imagen siguió esfumándose lentamente. En su angustia por conservar la presencia de la señora niña, el viejo trató de avanzar y de alguna manera sujetarla, no recordó su incapacidad, solo logró tumbar la caminadora, con gran estrépito. Se fue de bruces cayendo, trató de sujetarse de una silla pero solo logró tumbarla también. En el pánico de la caída, trató de sujetarse a la mesa, pero el borde le rasgó las palmas de las manos. Cayó, por fin, como peso muerto contra el piso, la frente golpeó el suelo con un golpe seco, sangraba.
-Señora, por favor, gimió.-
Lo último que se oyó fue: -¡Coño!-
Del interior del apartamento, desde un baño, su esposa gritó: -Gordo, ¿que pasó? ¿Te caíste?¡Gordo! ¿Te hiciste daño? Ya voy.-
El viejo, gordo y Profeta, ya había recorrido todos sus sistemas corporales. Todo mal funcionaba como siempre, no creía tener nada roto, pero no podía responder, no tenía fuerzas para gritar. Para poder hacer el esfuerzo de gritar debería descansar unos minutos más en el suelo frío. El descanso, aunque sean segundos, y el frío, hacen milagros cuando se sufre de EM.
Su esposa tendría que venir a evaluar su condición, aunque él ya pensaba, que con suerte, podría levantarse solo en algunos minutos más de inmovilidad y frío.
Se oyó como ella abría la puerta corrediza que da a la terraza, una bienvenida corriente de aire frío proveniente del aire acondicionado interior, salió muy fría, especialmente a nivel del suelo.
- ¿Que pasó aquí? Te caíste. ¿Te hiciste daño? Mi amor estás sangrando. ¿Te duele algo? Gordo no te muevas espérate un ratico. ¿Con quien hablabas?¿Le estabas gritando a alguien en la calle?¿Estás bien?-
Hizo señas de que creía estar aceptablemente bien, hizo señas moviendo los dedos por todo el cuerpo que querían decir que lo recorrían unos nano-robots-biológicos que arreglarían cualquier destrozo de todas maneras. Esto, por supuesto, no fue entendido.
-¿Estabas hablando solo?-
-Parece que si.-
-Ay, yo hablo sola todo el tiempo.-
Ella se ocupó de inmediato en levantar la silla caída y la caminadora, revisándola por si se hubiera dañado en algo. Por experiencia sabía que él debía esperar un poco en el suelo.
-Mi vida, crees que puedas levantarte y llegar hasta el cuarto a descansar con el frío de aire acondicionado.-
-Vamos a intentarlo, aquí hace calor. Acercame una silla.-
Él se puso en cuatro patas y fue gateando lentamente hasta la silla. Se apoyó en el asiento y pudo incorporarse, luego logró sentarse, la situación estaba “controlada”.
-Dame la caminadora, esperemos un segundo y vamos.-
Este era el procedimiento rutinario en estos casos, el “protocolo”. Él tomó con firmeza los manubrios de la caminadora, aseguró los frenos, y después de esperar unos segundos viendo el mar, de un envión se puso de pie. Comenzó a empujar la caminadora, pasó la puerta, el frío interior era un alivio que invadió todo su cuerpo.
-Uf, que alivio.-
Ella se puso por detrás a empujarlo delicadamente por la espalda, como si eso fuera una ayuda, en realidad no era, al contrario, podía hacerlo perder el equilibrio y caer, esta vez sobre ella y fracturarle todos los huesos, que los tenía débiles.
-¡No me empujes! Cuidado que me caigo.-
-¡No estoy empujando, te estoy sosteniendo!-
-Entonces no me sostengas.-
-Bueno cáete pues, anda sigue caminando, pasito tutú.-
No se puede explicar fácilmente el esfuerzo necesario, concentración, calma, paso a paso, relajación, cero angustia, mente limpia, gracias Artemisa, eso si ayuda. Al llegar a la cama se debe ejecutar una maniobra con la caminadora, como estacionando un camión. Hacia delante, hacia atrás, girando hasta quedar de espaldas a la cama. Sentarse. Ella lo ayudó a terminar de acostarse. Cama fría, cuarto oscuro, ¿que más se puede esperar de la vida?
-No te vayas a morir, a mi no me vas a dejar sola, ni se te ocurra, yo no se pagar ni el teléfono.-
-Tengo que hablar contigo, porque me están pasando cosas muy raras. Veo gente rara, me hablan, creo que me estoy volviendo loco. Quieren hablar contigo.-No pudo más, estaba muy cansado.
-Ahora solo descansa, mira ahí tienes agua, duerme un poco, te voy a dejar solo, bebé.-
-Mamá.- (Haciendo como un bebé)
Ella apagó la luz y salió. Entonces:
-Profeta.-
-Coño,¡Arcángel, ¿que haces en el baño?-
-Escondido.-
Él respiró profundo, limpió su mente.
-Estás listo.-Dijo Gabriel Arcángel.-Ya puedo teleportarte toda mi consciencia de vida.-
-Después, por favor. Otro día. Primero dime una cosa que me intriga. ¿Tu tienes fe?-
-La fe es muy peligrosa.-Dijo el Arcángel que anunciaba el Apocalipsis.



miércoles, 25 de mayo de 2011

EL VIEJO Y EL MAR II (FICCIÓN, SERIE POR CAPÍTULOS)

La rutina diaria del viejo, era levantarse de la cama como a mediodía, tomarse inmediatamente unas tres tazas de café negro solo, y esperar a que la cafeína hiciera efecto. Por lo general estaba solo, o tocaba el día a la chica “asistenta”, como dicen en España. Seguramente un desayuno lo esperaba servido y convenientemente envuelto o tapado.
Mientras la cafeína hacía efecto, esperaba enterándose de las noticias en Internet. Ese es un acto de masoquismo diario inexplicable. Desafortunadamente el café disipa rápidamente las nieblas del sueño y de los psicotrópicos, y se toma rápidamente conciencia del desastre, se adivina su magnitud. Pero, por auto-entrenamiento, el viejo inmediatamente desechaba esa realidad.
En eso estaba, concentrado en la pantalla, cuando sintió un tamborileo como de uñas de mujer en la ventana que da a la terraza. El episodio del Arcángel ya parecía un sueño, así que al voltear acudiendo al llamado del tamborileo, comprendió que el sueño continuaba.
Vio a una espectacular señora, extraordinariamente bella, su piel tersa y joven emanaba salud a borbotares. Iba vestida con una fina túnica de apariencia helénica total. Era una especie de túnica sujeta por los hombros, e iba amarrada a la cintura por más tela de la misma, a manera de cinturón. Una sola tela y un solo color: marfil El viejo le indicó que iba hasta la puerta para abrirle.
Al entrar ella hizo una genuflexión doblando una rodilla.
-¡Salve Profeta! Soy Ártemis enviada por Gabriel-
-Por supuesto. ¿Ártemis? ¿La Artemisa de Éfeso, por ejemplo.-
-Hija de Zeus y hermana de Apolo-
-¿Y no tenías mas pechos que manaban leche?-
-Muchos más, por todo el torso, a la gente le encantaba.-
-Que pasó?-
-¿Como que que pasó? Fue una manipulación genética, cosas de mercadeo, luego se revirtió.-
-Menos mal. Estos dos están muy buenos.-
-¡Soy virgen!-
-Y yo Profeta. Por favor, mi diosa, siéntese, póngase cómoda.-
-Prefiero permanecer de pié, gracias-.
-El mismo carácter del padre y del hermano.-
Artemisa, también conocida como Ártemis y como Diana, con un rápido movimiento sacó un pequeño aparato de los pliegues del vestido, cabía en la palma de su mano, con el mismo movimiento lo aplicó a la piel desnuda del brazo del viejo.
-Es una primera aplicación de un paquete de genes básico, también van unos nano-robots-orgánicos que recorrerán tus células encontrando y corrigiendo defectos.- Dijo la cazadora, con un tono despectivo.
El viejo se miró el brazo, tenía una leve mancha rosada, que desapareció rápidamente. -¿Y como están tu padre y tu hermano?-
-Perfectamente, como dioses.- La diosa levantó la barbilla con orgullo. -Es el comienzo del proceso de detención del envejecimiento, y por cierto , la iniciación del rejuvenecimiento, que buena falta le hace a mi Profeta reverenciado.
-Cuantos miles de años tienes, Artemisa hija de Zeus?-
La señora no era una figura como las modelos de pasarela, pero no se la podía llamar gorda, su cuerpo era muy deseable, ¡y virgen! Era la personificación de la salud, de la fertilidad, de la lactancia, de la tierra virgen a punto de ser labrada. A eso olía. Artemisa, que llenó de mármoles todo el mediterráneo antes de la hecatombe del dios único.
-Se habla mucho de tu templo en Éfeso, dijo el viejo, conciliador.-
-El mejor, mejor que el de Atenea en Atenas. ¡Yo tenía muchos pechos en esa época!-. Ambos rieron.
Ella levantó los brazos arriba y dijo solemne: -¡Pido la ayuda de todos los dioses del Olimpo para que me ayuden a realizar mi tarea!- Un trueno retumbó muy cercano.
-¿Cual es tu tarea ahora, mi diosa.- Preguntó el viejo asustado.
-Limpiar tu mente de basura.-
“Entiendo que pidas ayuda”, reflexionó el viejo.
Artemisa continuó:
-Durante la vida-explicó-se van acumulando recuerdos muy molestos. Son cosas completamente sin importancia: remordimientos tontos y quizás falsos, recuerdos en flash recurrentes que causan culpa probablemente falsos, aquella vez que crees haber dicho una cosa “impropia” y haber quedado mal, cosas que crees has debido hacer y no hiciste, recuerdos de hechos de la infancia cuando el cerebro no estaba listo para recibirlos, recuerdos de la adolescencia, la época más terrible; en fin basura, que ocupa espacio e interrumpe el correcto discurrir necesario. Limpiar eso es absolutamente necesario para que recibas correctamente la teleportación de la consciencia de vida del Arcángel. Mira que son treinta y tres mil años de experiencia excepcional.-
-¿Vas a limpiar todo eso?-
-Si, eso haré, relájate.-
-Me relajaré, a pesar de estar en presencia de la divina Artemisa y de que no entiendo nada y de no saber que es ese fulano abismo de donde todos vienen y de que viene el Apocalipsis, me relajaré, puedo hacerlo.-
-Por eso eres el escogido, Profeta.-
Sin más, la diosa puso las palmas de las manos, con los dedos juntos, sobre la frente del viejo, en donde termina la frente y comienza la calva. -Si quieres cierra los ojos.-
Claro que se le cerraron los ojos, a medida que pasaban los segundos lo invadía una paz infinita, cada vez más infinita. Libre de recuerdos recurrentes estúpidos, ya era un ángel.
-Creo que interrumpí tu desayuno-dijo la diosa-¿Que es eso que vas a comer?-
-Corn Flakes con cambur-
-¿Con leche?-
-Pues si-
Artemisa apartó con asco el cartón de leche de vaca descremada. -Con esta leche no-
Con gracia se sacó el pecho derecho, el seno era lozano y extrañamente sensual, comenzó a salir un chorrito de leche divina que llenó medio plato. Luego sacó el izquierdo, ligeramente distinto, pero igual de sensual, llenó la segunda mitad.
-Ahora si, Profeta, leche digna de ti.-
-Buena leche.-Dijo el viejo, soltando una carcajada.
-¡A! Se me olvidaba, tu esposa también deberá tratarse.-
-¡A caramba! Creo que tiene mucha basura, sabes-
-No te preocupes, ya investigamos su caso.-
-Joder-
Y la diosa desapareció.


miércoles, 18 de mayo de 2011

EL VIEJO Y EL MAR (FICCIÓN, SERIE POR CAPÍTULOS)

CAPÍTULO I


El viejo se acostaba en su hamaca a la tarde, cuando el sol bajaba y hacía menos calor. A esa hora unos pajaritos locales cantaban unos trinos especiales que se mezclaban mágicamente con el ruido de las olas. Era un momento preciado del día, una rutina sin la cual ya no podría vivir. El viejo había aprendido a apreciar estas cosas con gran intensidad.
Por eso cuando se hizo presente la aparición ya estaba bastante relajado, ya estaba más allá de la vida, del bien y del mal. Solo el ruido de las olas y los pájaros.
Alcanzó a preguntarle: -¿Quien eres?-
-Gabriel- respondió la aparición.
-Bonito nombre- dijo el viejo seguro de estar hablando con un ladrón que se había colado a su terraza. -¿Gabriel solo?-
-Mi nombre protocolar es Arcángel Gabriel-
-A, ya veo claro-
Siguió un silencio en el que ambos se estudiaron mutuamente. Gabriel era alto, fornido y bello. La melena le caía en rulos dorados sobre los hombros.
-Así que fuiste tu-
-¿Que?-
-Aquella pobre niña, María-
En ese momento fue que el viejo se dio cuenta de que la aparición había estado hablando sin mover los labios. Gabriel bajó la mirada y adquirió una extraña expresión entre triste y orgulloso.
-Pobre niña, estaba tan asustada, no de mi, comprendía perfectamente las implicaciones, las implicaciones cósmicas, me sorprendió como entendió al vuelo conceptos tan extraños a ella, no dudó. Pero no vengo a hablar de eso, no hablaré de eso.-
El arcángel iba vestido elegantemente. Portaba, con mucha clase, una tela de buen caer, pesada pero no mucho, una tela que destilaba alta jerarquía. El ropaje recordaba una toga senatorial de la Roma clásica. Blanca con un listón púrpura a todo lo largo. Pasaba sobre el hombro izquierdo y rodeaba la espalda pasando luego bajo el hombro derecho, a nivel del hombro izquierdo, de nuevo, todo iba sujeto por un broche de apariencia metálica, liso y redondo. Dejaba ver el brazo derecho grueso como un tronco y con grandes músculos bien torneados, también dejaba ver un hombro derecho increíblemente poderoso. En los pies, sandalias trenzadas con apariencia de cuero oscuro bien curado. El viejo comprendió que el intruso era un personaje que merecía respeto y cortesía.
El viejo se incorporó en la hamaca con mucha dificultad, luchó contra su propio cuerpo hasta que tuvo los pies apoyados en el suelo, luego se puso de pie con un quejido, se cogió fuerte a la caminadora que había dejado al acostarse. Durante todo este proceso, el arcángel no movió un músculo para ayudarle, solo contempló los esfuerzos del enfermo.
-Arcángel, me porto como un patán, ¿puedo darte algo de tomar? ¿Agua, café, whisky quizás?- dijo el viejo, señalando una mesa redonda de metal al otro extremo de la terraza. Comenzó a caminar lentamente empujando la caminadora frente a él.
-¿Que cosa eres? ¿De donde vienes?-
-Soy humano, como tu-
El viejo llegó a la mesa y cogiendo una silla para él no sin esfuerzo, acompañado de quejidos y gruñidos, le señaló otra silla al extraño visitante.
-Ven, siéntate Gabriel. ¿De donde vienes?-
Gabriel comenzó a caminar majestuosamente hacia la silla indicada. Sin mover los labios dijo:
-Del abismo-
-Ah, bueno,... aquí tengo agua, el whisky y los vasos, pero si quieres café tendrás que entrar hasta la cafetera, las tazas están ahí mismo.-
Sin decir palabra, el arcángel entró al apartamento buscando la cafetera. Gabriel movía con impecable majestad su inmensa humanidad por el apartamento. El arcángel encontró con facilidad la cafetera y rápidamente sirvió dos tazas. Se volvió, y dijo mientras regresaba divertido: ¡Esta es la mejor vez que me ha tocado anunciar algo! ¡Y eso que me toca anunciar el Apocalipsis!
Con inmensa dignidad se sentó en una silla junto al viejo. Colocó las dos tazas de café en la mesa y se les quedó viendo divertido. -Este olor lo conocía, pero sentirlo así de pronto, sabes-
-¿Desde hace cuanto tiempo no lo olías?-
-No menos de veinticinco mil años, por la medida pequeña.-
-¡Mierda!, perdón-
Sin perder tiempo, el viejo tomó dos vasos de shot y los puso frente a cada uno, golpeándolos contra la mesa, luego estiró el brazo trabajosamente hasta alcanzar la botella de whisky. Sirvió los dos vasitos completos y regresó la botella a la mesa ruidosamente.
-Antes de seguir con la anunciadera, échese un guamazo conmigo.-
-¿Un que?-
-Creo que viene de un tipo de cuero, “pelo de guama”, con eso hacían una fusta y repartían guamazos.-
El arcángel tardó unos segundos en comprender.
-¡Ah!-
-¡Bueno, écheselo pues!, después me sigue contando lo de los veinticinco mil años sin café y lo del Apocalipsis.-
El arcángel tenía unos grandes ojos azules, obviamente mejorados genéticamente, con ellos sostuvo firmemente la mirada del viejo, y moviendo ligeramente la cabeza hacia atrás, se echó su palo. El viejo lo siguió con su trago, e inmediatamente sirvió dos vasos más. Ambos rieron complacidos.
Este tipo Gabriel no parece mala gente, el disfraz que lleva es bueno, y cuando está uno constreñido a una caminadora y/o una silla de ruedas, la visita de tremendo loco es el acontecimiento del año.
-Ese Apocalipsis que anuncias es muy terrible, por supuesto.-
-Muy terrible, muy terrible, llena todos los extremos de las variadas profecías, cumple a cabalidad con las revelaciones de Juan, salvando las grandes alegorías claro.-
-Si claro, ¿morirá mucha gente?-
-No menos de seis mil millones, si no, no tiene caso.-
-¿De un solo coñazo?-
-Prácticamente, pero será un poco más lento y doloroso. Tribulaciones.-
-Ya me empezaba a angustiar por como dispondríamos de seis mil millones de cadáveres, por que entiendo que tu anunciación a mi comprende la responsabilidad de gerenciar estos detalles, ¿no?-
-Efectivamente, pero por los cadáveres no te preocupes, ellos se gerencian solos, especialmente si quedan en zonas contaminadas con radiación.- dijo Gabriel al vuelo, mientras tragaba el cuarto vasito de whisky escocés.
El viejo se quedo pensativo, imaginando seis mil millones de muertos tirados por el planeta, era algo extremo.
-Aquel al que anunciaste la última vez no profetizó precisamente eso; añadió al final una resurrección de la carne.-
-Dije que no hablaría de eso, no hablaré de temas de connotación religiosa, la religión es una blasfemia.-
-¿Y entonces, Dios, arcángel?-
-Ya dije que es una blasfemia, y basta.-
-Bueno, bueno, no te arreches-.
El arcángel resopló con impaciencia, mientras se hacía una cola de caballo con su melena, como si tuviera calor. -Te anuncio nuevamente que serás el gobernador absoluto de la humanidad de superficie que sobreviva, pocos pero muy valiosos.-
-Eso de que algunos seamos de superficie y otros del abismo, no lo entiendo bien.-
-Lo entenderás cuando de teleporte toda mi consciencia vital, son treinta y tres mil años, así que figúrate lo que vas a aprender.-
-¿Cuando que?-
-Teleporte, no importa, todo lo sabrás.-
-¿Sabes una cosa Gabriel? No te creo nada.-
-Mira hacia arriba entonces.-
El viejo miró hacia arriba, aunque le dolía el cuello y le sonaban las vértebras, y se quedó paralizado con la boca abierta, aferrado con terror a su silla hasta que los nudillos se le pusieron blancos. A unos veinte metros de altura sobre la terraza, demasiado bajo para no causar temor, flotaba inmóvil y silencioso, un aparato mayor al mismo edificio, como dos láminas de metal gruesas unidas en V. Al ver el estupor del viejo, el arcángel dijo con voz serena: -Es mi nave, Alberto.- Por primera vez lo llamaba por su nombre.
-Somos del abismo, del abismo de los océanos, todo lo entenderás.-
-Pero eso parece una nave espacial de las que salen en la tele.-Dijo el viejo, haciéndose el tonto, y ganando tiempo para pensar.
-Si, también lo es. No la vez sino tu, que quiero que la veas. Todo es tecnología que pronto entenderás.-
El viejo, que ya había tenido tiempo de recomponerse, dijo como si acabara de recordar algo de mucha importancia:
-No he decidido que título adoptaré. Gobernador no me parece adecuado a mi dignidad absoluta, Emperador es como muy cursi, Presidente es anticuado; se me ocurre que la dignidad del título de Profeta es lo adecuado.-
-¡Sea!, dijo San Gabriel Arcángel, ¡Anuncio que tu serás el Profeta de la Humanidad de Superficie Restante después del Apocalipsis, tu poder será absoluto, tu sabiduría será la mía, tu longevidad y salud serán las mías. Recibirás todos los tratamientos que nos proporciona nuestra tecnología! ¡Salve Profeta!-
Y el viejo, que ya había tenido tiempo de ver de que iba aquello, respondió:
-¡Salve Arcángel! Hago votos de obediencia a ti.-
Con eso se dio por terminada la Anunciación. El Arcángel desapareció, y su nave también. El viejo se quedó solo viendo al mar.
En ese momento sonó la cerradura de la puerta, era su mujer que regresaba del bingo.

martes, 3 de mayo de 2011

Carta del editor

Creo que debo conocer personalmente a todos los lectores de este blog. No creo que nadie extraño a mi dedique tiempo a leer estas cosas. No se exactamente cuantos son, deben ser entre 60 y 100.
Lo cierto, esto medido con un contador, es que han producido 1423 páginas leídas, en un total de 877 visitas. Lo que más llama la atención es que el promedio de cada visita es de 34 minutos y segundos, o sea que sí leen con atención, pues son entradas relativamente cortas. O se interesan en lo que leen, o tienen mucho tiempo libre.
Estoy estudiando varios métodos que se ofrecen en internet para anunciarlo a un púbico general mayor. Si esto en realidad capta a alguien, serán desconocidos. Perderé la ventaja que tengo ahora de sentirme que escribo en la intimidad. Como ustedes saben estoy confinado en mi apartamento aquí en Pampatar, este blog es mi forma de comunicar que todavía estoy aquí y estoy vivo; y de revelar las elucubraciones de mi mente, que sí tiene tiempo libre de verdad.
De verdad les agradezco sus visitas. Otro acontecimiento extraño, es que desde que escribo sobre mi cosmogonía particular, se han aumentado sensiblemente las visitas, y en particular las de nuevos visitantes, que no sé de donde salieron.


Veremos.


Gracias.

viernes, 22 de abril de 2011

La Incertidumbre y El Caos Vs. La Constante Universal

La Relatividad General explica el macro mundo, aquel que podemos ver, oír y oler. Aquel que

es nuestra experiencia vital, la nuestra y la de cualquier otra forma de vida.

La Mecánica Cuántica intenta explicar el micro mundo sub atómico; aquel que es la base fundamental de la estructura del otro mundo mayor.

Uno cabalga sobre el otro, pero no son lo mismo, no son iguales.

En este mundo íntimo de la materia-energía, pequeñas entidades cuánticas, como fotones, por ejemplo, hacen cosas que no deberían, y no hacen cosas que deberían hacer. Por ejemplo, algo que llaman tele portación, esto lo hacen a través de un fenómeno llamado “Quantum Entanglement” (Enredo del Cuántum). Estas partículas de luz pueden unirse, crear nexos e intercambiar “Quantum Bits” de información (qubits). Una vez que estas partículas están “entangled”, continúan intercambiando información sin importar lo separadas que estén en el espacio, y quizás en el tiempo también; instantáneamente, superando la velocidad de la luz. ¡¿?!

En la cosmogonía que a veces usamos aquí, utilizamos una Totalidad mono-universal (un solo universo) en oposición a una Totalidad multi-universal, que solo complica las cosas. Consideramos que el universo tuvo un principio, que precisamente es también, el principio del tiempo.
Nos interesa el estado pre-creación, pre-bigbang. Por tanto nos interesa la eternidad.

Imaginamos que en eternidad existe el concepto abstracto de tiempo, también el concepto abstracto de Singularidad.

Aceptamos la existencia de La Eternidad y del Universo Temporal Físico. Esa es La Totalidad.

La Eternidad no comienza ni termina, el Universo si. En la primera no existe el tiempo, el segundo se caracteriza por su tiempo que transcurre.

Por todo lo antes dicho tuvo que haber ocurrido un momento de Creación Temporal-Físico.

Eternidad y Espíritu son sinónimos. La Creación es la creación del tiempo concreto, comienza a transcurrir, por él nace un universo. El Espíritu se constituye en tiempo.

El Espíritu eterno y único, basado en los conceptos de tiempo y singularidad, se constituye en ambos. Big Bang.

En ese momento, ya momento temporal, solo rigen las leyes de la Teoría Cuántica. El universo nuevo es un plasma de partículas. En ese momento reina el caos, es incierto cual será el orden subsiguiente, lo relativo no existe, sus leyes no existen todavía. En ese momento debería haber todavía un nexo primigenio puro con el Espíritu-Eterno, el Santo Grial, el “eslabón perdido” de la Creación. La ciencia lo busca muy seriamente.

Hemos dicho otras veces en este sitio que el propósito de la Creación es la obtención de la consciencia del yo mediante la vida. Como muy bien sabemos nosotros, esa conciencia se obtiene con la vida. Todos los seres vivos del universo la desarrollan en mayor o menor medida. Obtener esto es la razón por la que estamos metidos en esto sin haberlo solicitado. Pero la vida solamente se consigue en el orden de las leyes de la relatividad, sin ellas nada tendría sentido.

Si encontramos, en ese salto cuántico primigenio de la Creación, ese nexo original, ese “eslabón perdido”, y llegamos a comprender su “mecánica”; ¿funcionará en ambas direcciones? Quiero decir: ¡Una especie de ingeniería inversa de la Creación! ¿Llevar la consciencia de la vida obtenida en el mundo de la Relatividad General hasta la Eternidad? Después de todo eso es lo que siempre hemos querido hacer.